Dios está con nosotros
Hace dos días conocí a una pareja muy joven de Cour d’alene, Idaho, y me contaron esta experiencia. Manejaron su automóvil por unas cuantas horas desde su casa en Sandpoint, Idaho para poder abordar un tren de AMTRAK y viajar hacia Twin Cities para pasar el día de Acción de Gracias con sus famitas. Las reservaciones las habían hecho por computadora y los boletos se los enviaron a casa por correo. El tren debía llegar a la estación de Sandpoint, Idaho a las 2:32 de la mañana. Nunca habían viajado en tren y con ansiedad esperaban esta aventura.
Con la ayuda de “Mapquest” o algo similar, llegaron a la dirección de la estación del tren, excepto que no encontraron una estación, sino un edificio viejo, cerrado y completamente oscuro, este había sido alguna vez una estación. Nadie les dijo que Sandpoint era una parada de Amtrak sin personal que los pudiera asistir. La estación tenia una pequeña plataforma y no había nadie. Solamente la oscuridad y ellos. Para agregar a su dilema, los dos habían dejado accidentalmente sus celulares en la casa. Sin nadie que los ayudara, sin teléfono para llamar a AMTRAK y confirmar que el tren se encontraba a tiempo o todo iba de acuerdo a lo esperado, los dos decidieron esperar al tren en la oscuridad y en su automóvil. 2:32am, 2:45am no tren. Pensaron ¿Quizás del tren había pasado antes que ellos llegaran? Pero no lo sabían. Comenzó a nevar y se sentían muy solos.
Con un poco de pánico, el cual crecía momento a momento, a eso de las tres de la mañana salieron del automóvil para mirar hacia lo lejos en las vías del tren, esperaban ver o escuchar lo que seria un tren, esperando que fuera el suyo. De repente vieron lo que les pareció una luz en los árboles, pero un par de millas en la distancia. La luz pareció estar yendo en la otra dirección en el lado de la montana, y pensaron, quizás, solo quizás. La luz desapareció y volvió a aparecer medio minuto después, a un nivel más bajo y pareció acercarse a la ciudad de Sandpoint. La luz se hacia mas intensa y grande en la oscuridad.
No estaban seguros todavía. Finalmente la bocina de diesel se escuchó claramente, y también el sonido de las máquinas. ¿Seria un tren de carga o AMTRAK? Durante lo que pareció una eternidad desde la primera vez de haber visto la luz, pero en realidad solo cinco minutos, la locomotora se acercaba a la plataforma. ¿Pararía, o el personal del tren sabría que ellos se encontraban allí para abordar el tren? Despacio el tren paró, la puerta de uno de los vagones se abrió y el conductor salió y los llamó por su nombre “Sr. Y Sra ________, los estábamos esperando.”
Adviento es como esperar por un tren durante la mañana oscura. El tren, en nuestra imaginación, es el Mesías, el ha llegado y se ha ido, ha llegado y se ha ido, ha llegado y se ha ido. Hemos pasado por muchos advientos. El Mesías al cual esperábamos vino a la tierra, nació de carne humana, murió por nosotros y resucitó. Pero todavía nuestras vidas son penetradas por la oscuridad, quizás las preocupaciones financieras de este año, esta guerra y las guerras y la violencia de años pasados, el alcoholismo y la adicción, separación y divorcio, enfermedad e incertidumbre. A veces somos como esa pareja, miramos hacia el horizonte, buscando por una luz que penetre la oscuridad de nuestras vidas. Necesitamos Adviento para poder recordar que aquel al que se esperaba se encuentra cerca, Dios se encuentra con nosotros, y algún día nos dirá, ” Te he estado esperando.” Mientras tanto, vivimos en una comunidad de fe, reunidos para escuchar Su Palabra, nutridos por su presencia en la Eucaristía, y enviados a ayudar a los demás en su jornada. Esperamos para celebrar. Vivimos ya que Dios se encuentra entre nosotros.
Un santo adviento para todos.
+RNL
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