Muestren el Dinero (Show me the Money)

Nuestro Consejo Financiero se reunió hoy, como lo hace por lo menos cinco veces más durante el año (y generalmente más a menudo), para hacer recomendaciones en cómo la diócesis debería enfrentarse a los problemas económicos que todos enfrentamos hoy. Hay dieciséis miembros que votan en el Consejo Financiero (el cual es uno de los dos grupos consultores mandados por la ley Canónica, la Ley de la Iglesia y el sentido común) Estos hombres y mujeres los cuales me aconsejan y a la Diócesis, son todos católicos envueltos en la vida de sus propias parroquias y escuelas. Son comerciantes, abogados, contadores, incluyendo los expertos más famosos en el área de fraude financiero, seguros, inmobiliaria, banqueros e inversionistas profesionales así como dos párrocos. Desde el principio busqué, honré y observé sus consejos. Puse en efecto una promesa desde el principio de mi obispado, la cual solo me aplica a mí y no obliga a mi sucesor(es); no gasto mayor de $50,000 fuera del presupuesto anual se hará sin la aprobación del consejo financiero.
Su trabajo no es fácil. El presupuesto diocesano de este año empezó a quince millones, de este una tercera parte es salarios y beneficios para los empleados. La mayoría del presupuesto se gasta en ministerios como Caridades Católicas, la educación de futuro sacerdotes, asistencia a lo hispanos que trabajan en los campos del Este de los condados de Hisllsborough y Pasco, asistencia y subsidio para parroquias y escuelas, etc. La diócesis depende de sus inversiones para balancear su presupuesto, este se prepara con un estimado conservador de la forma en que el mercado financiero hará durante el año. Todo cambió para nosotros, así como para muchos de ustedes, en octubre. El valor de nuestras inversiones perdió aproximadamente un veinticuatro por ciento en octubre solamente y en este momento no hay signos de cuando esta declinación terminará.
Estamos implementando planes para reducir el presupuesto actual y el del próximo año reduciendo $750.000.No habrá aumentos en salarios para el próximo año, no habrá bonos, ni tampoco se tomará empleados o personal nuevo, reduciremos el subsidio que se le da a nuestro seminario en Boyton Beach el cual compartimos con las otras diócesis en el estado. Posiciones que se encuentran vacantes continuarán vacantes y empleados en la diócesis se encontrarán quizás con la perspectiva de moverse de una oficina a otra. No habrá un incremento en la calculación que se usa para el aporte de las parroquias durante el próximo año (2009-2010) y estamos haciendo lo que podemos para controlar los costos de nuestro plan médico, el programa de pensión y el de seguros. Hay ya evidencias que el ofertorio esta declinando en nuestras parroquias y cada parroquia se encontrará con las mismas presiones y decisiones a las que nos enfrentamos nosotros (espero, rezo y confío que ellas tengan consejos financieros que las asistan).
Las mujeres y los hombres del Consejo Financiero Diocesano toman su responsabilidades muy seriamente, ellos saben que se los hará responsables por lo que ustedes le han confiado al cuidado de la iglesia. Yo sé esto también. Los auditores nos han dado no solo una opinión clara del FY (Año Fiscal) 2007/2008 pero lo que fué esencialmente un cuadro muy estable en Junio 30 de este año cuando las cuentas cerraron. El reporte financiero completo de los auditores se encuentra disponible en nuestra página de web en un formato más fácil de entender, en vez de las páginas de balance las cuales se leen como si fueran jeroglíficos de Egipto.
Con el Consejo de Sacerdotes, el cual es el otro cuerpo consultante mandado por la ley canónica, el Consejo Financiero Diocesano me asiste en hacer transacciones financieras y la vida transparente y responsable así como lo es en un matrimonio – en tiempos buenos y malos, le doy gracias a Dios por su presencia así como ustedes deberían hacerlo.
La reunión del Consejo Financiero fué seguida por una segunda reunión, la del Comité Diocesano de Incardinación. ¿Qué significa “incardinación”? Trataré de hacerles entender como pueda. Asuman por un momento que un padre, digamos de Boston, quiere venir a nuestra diócesis para continuar con su ministerio aquí en vez de Boston porque quiere estar cerca de sus padres los que viven en esta área y ya se encuentran en la “tercera edad.” Primero el deberá conseguir permiso de Boston para dejar su ministerio en esa diócesis antes de obtener permiso para hacer su ministerio aquí (obteniendo primero lo que llamamos “facultades,” para confundirlos un poco más). Claro que hay un proceso de “selección” el cual nos asegura que el carácter de este sacerdote no se puede reprochar, que no ha habido mal conductas con menores y que tiene buena refutación con su diócesis. A cierto punto después de llegar a esta diócesis este sacerdote se dirige a nosotros y dice “me gustaría y quisiera quedarme aquí.” Generalmente requerimos que los sacerdotes en esta circunstancia tengan cinco años de ministerio exitoso en por lo menos dos trabajos diferentes en esta diócesis antes de permitirle unirse a nosotros formalmente. Una vez que han servido cinco años le hacemos saber al sacerdote que lo incardinamos si su diócesis lo excardina. En otras palabras, lo aceptaríamos permanentemente si su diócesis lo dejara ir. Ellos lo hacen, nosotros lo hacemos y él se convierte en un sacerdote de nuestra diócesis hasta su muerte, recibiendo todos los derechos y beneficios que les pertenecen a nuestros sacerdotes.

La reunión de hoy es para considerar las aplicaciones de aquellos sacerdotes que han comenzado con la transición de sus diócesis de origen o ordenes religiosas hacia nuestra diócesis y esto envuelve reportes de sus supervisores/párrocos y una discusión general acerca de la forma en se encuentran listos para hacerlo. Estoy seguro que en este momento esto es más de lo que ustedes quisieran saber acerca de esta palabra que parece tan misteriosa y el proceso que le sigue.

Pero, todavía no he terminado el día. Las primeras dos reuniones fueron aquí en St. Petersburg en el Centro Pastoral Bishop W. Thomas Larkin, la reunión final del día será temprano esta noche en el Centro Bethany cerca de Van Dyke Road en el norte de Hillsborough. Llegaré a mi casa alrededor de las 9 de la noche y si tengo suerte, por favor Dios, será un día productivo para la iglesia local. ¡Hay mucho talento en mi personal y entre la gente del pueblo de Dios que sirve en las Comisiones consultantes de esta diócesis!

Aveces, pienso que si en la puerta del cielo se encontrara las palabras “reunión de consejo,” creo que lo pensaría dos veces antes de entrar.

+RNL

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