NUESTROS HERMANOS Y HERMANAS
Last week I wrote a blog Brothers and Sisters to Us, and there have been requests for it to be translated into Spanish, so here it is.
He estado pensando mucho desde que la gobernadora de Arizona aprobó y firmó la legislación que posiblemente es la más restrictiva de la historia de esta nación. Como la mayoría de ustedes, yo creo que el gobierno federal tiene el deber y el derecho de asegurar las fronteras, la del norte y la del sur. Los Estados Unidos ha sido siempre una nación que ha dado la bienvenida y que ha recibido a muchísimas personas, y muchos de nosotros podemos trazar la presencia de nuestras propias familias aquí en este país a la decisión de alguno de nuestros antecesores de inmigrar aunque de manera legal.
Pero ¿Qué pasa cuando nuestra nación no asegura las fronteras y miles de personas la cruzan? Dos realidades, por supuesto están presentes de manera ilegal y han quebrantado la ley. Podríamos terminar aquí y decir que ya es el final del asunto. Pero como sabemos, no lo es. Estas personas que ya están aquí, con frecuencia encuentran el camino a trabajos que nadie más quiere hacer y con tan poca compensación que aún nos permite a los americanos, poder comer a precios bajos (Si comparamos los precios del costo de la comida con los de otros países). Nos permite dormir en cuartos limpios. Reparar nuestros techos por migajas, comparado a lo que costaría si encontráramos a otros que quisieran hacer este trabajo en condiciones de calor extremo y asfixiante. Estas personas indocumentadas, viven en condiciones por debajo de la dignidad de quienes fueron creados a la imagen y semejanza de Dios. Tienen terror de firmar sus nombres en cualquier parte por miedo a ser descubiertos y deportados, no son valorados y generalmente cuando están presentes las personas los tratan con desprecio. En otras palabras, nos beneficiamos económicamente del sudor de sus frentes pero nos quejamos de su presencia.
Para añadir algo a este dilema la mayoría de ellos son católicos, son nuestros hermanos y hermanas. Ellos sienten gran admiración por nuestra Santísima Virgen, Nuestra Señora de Guadalupe y desean ser bienvenidos en la iglesia en la que fueron bautizados. Tristemente, como nuestra nación, nosotros los defraudamos en vez de satisfacer sus expectativas. Las encuestas demuestran que la actitud de los católicos en cuanto se refiere a los inmigrantes indocumentados, tristemente es tan vehemente como la del resto de la sociedad americana. ¡Que vergüenza! ¡Que pecado!
El perfil racial es también un pecado en contra de la humanidad y de la ley de Dios. Si leen la bíblia del Third Reich (del régimen Nazi) pueden ver las imágenes de lo que el perfil racial, étnico y religioso puede dar a luz. En los Estados Unidos, como nación, siempre hemos estado en contra del perfil racial y la opinión de la mayoría del pueblo es que están en contra de ello. Y aún así está sucediendo entre nosotros.
En la conferencia de Nehemías de FAST escuché a un mejicano, miembro de nuestra iglesia que lleva viviendo aquí legalmente por varios años, narrar como sin razón, lo había detenido la policía en una comunidad de Pinellas County. Como lo habían interrogado hostilmente, para que al final le dejaran ir sin siquiera pedirle disculpas. Éste hombre es miembro de la junta parroquial de una de nuestras parroquias más grandes. Yo le creí, al igual que la mayoría de las personas que estaban presentes y que escucharon su historia, pero no creo que el alcalde de la comunidad donde sucedió le creyó.
Esto es lo que es posible que suceda ahora en Arizona. Un hispano puede ser detenido, ser agresivamente interrogado, sólo por que él o ella parecen mejicanos. Éste no es el sistema Americano.
Entonces ¿Qué se puede hacer? Bueno si podemos enviar personas a Marte como el presidente Obama sugiere que podríamos, entonces ¿No sería posible asegurar las 2000 millas de la frontera del sur? Debemos empezar con un buen programa federal de control. Debemos darle la bienvenida y cuidar de aquellos que ya están aquí, no sólo romperles la espalda recogiendo naranjas, tomates, y fresas. Como Iglesia debemos también ser más abiertos y dar la bienvenida y atender las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que se encuentran entre nosotros. Alguien más los va a querer, quizás la Iglesia Pentecostal que además de orar con ellos, les da alimentos y cuidados médicos para sus hijos. Ellos deberían de haber sido incluidos en la reforma de salud pero fue más fácil excluirles e ignorarles.
Como católicos debemos hacer 3 cosas: (1) Persuadir al gobierno federal para que adopten leyes justas y amplias de inmigración que incluyan un control. (2) Dar la bienvenida a los inmigrantes, documentados e indocumentados que se encuentran ya entre nosotros deseando ser libres como Emma Lazarus lo dice en la Estatua de la Libertad. Y (3) Resistir cualquier movimiento como el de Arizona de hostigar, asediar y detener a cualquier persona simplemente por el color de su piel, la ropa que llevan puesta o el idioma que hablan. ¿Qué diría Nuestra Señora de Guadalupe si apareciera hoy en Nogales o en el Este de Hillsborough? Les aseguro que ella hablaría en español.
+RNL
Tags: Hispanic Catholics, Immigration